Este fin de semana nos hemos ido a logroñear con motivo de las fiestas de San Bernabé.
Nada más llegar, nos dirigimos al casco antiguo, donde pudimos disfrutar de recreaciones históricas en vivo, además del campamento militar francés y sus numerosos puestos de artesanía y gastronomía.
Vimos una gran variedad de productos artesanales, como bisutería elaborada con cucharas y tenedores, fotografías y retratos sobre piedra, collares, pendientes y otros artículos, todos ellos hechos a mano. Por otro lado, tampoco pasaban desapercibidos los puestos gastronómicos, con cortezas, encurtidos, pasteles y muchas otras delicias.
Después, nos acercamos a la mítica calle del Laurel, donde no podía faltar un buen vermut.
Disfrutamos mucho del magnífico ambiente festivo y de una jornada inolvidable. ¡Logroño nunca defrauda!
Noticia escrita por Margarita Muñoz.














